Como la mañana que llega, como el dia que desaparece, como el cafe con leche enfriándose en la encimera mientras bebe las últimas páginas de su libro.Así se presenta la navidad, como algo entre esperado e habitual, renovador y entusiasta. Hogar, dulce hogar, vuelta a casa, encuentro con pequeños detalles maravillosos hasta ahora olvidados.
Duermo entre sábanas infantiles, llenas de recuerdos de noches terribles, sueño entre paredes repetidas en mi imaginación, y así entre el túrbio pasar de la noche despierto sin pereza en los ojos. Mientras preparo mi desayuno recuerdo la noche de ayer, tengo una vaga imagen de la misa a la que asistí para dar placer católico a mi familia, que se indignó al no verme comulgar. Recuerdo el sermón
del cura, con anotaciones referentes a la guerra de los mundos, a las bombas en palestina, a los muertos del oriente y del occidente. Sin mojarse, sin indignarse tras una terrible medicoridad.
Sujeta sus fundamentos en que como mas oscuro sea el mundo mas luz ofrece la iglesia. Me enciendo en silencio por respeto a la tradición, pero me enciendo y la rabia no cabe en mi. Debería haberme levantado, cojer el micrófono y recalcar la sarta de mentiras que se estaban predicando en ese preciso instante. Mas, cómo? Quien fuera o soy yo para desmentir la mentira que uno crea en su vida. Terrible mediocridad de nuevo.
Sujeta sus fundamentos en que como mas oscuro sea el mundo mas luz ofrece la iglesia. Me enciendo en silencio por respeto a la tradición, pero me enciendo y la rabia no cabe en mi. Debería haberme levantado, cojer el micrófono y recalcar la sarta de mentiras que se estaban predicando en ese preciso instante. Mas, cómo? Quien fuera o soy yo para desmentir la mentira que uno crea en su vida. Terrible mediocridad de nuevo.

Me encuentro tan ajena en aquel momento que mis pensamientos fluyen entre historias de la filosofia occidental, me enorgullezco de por lo menos estar contemplando un acto puramente abstracto, lo transformo en mi ilusa ilusión como si de una performance se tratara. El mesias, que ironias.
Para airearme despues del sermón entre los cantos de querubines y demas semblantes me paseo por la basílica de santa maria del mar. Bello templo contruído sobre las bases de la tierra, bello templo ingrávido de airosas columnas que crecen en razón para unirse alla arriba en los pilares de los cielos de los feligreses. Recito por dentro a Miguel Hernandez, pues la ocasión me lo recuerda, "anda columna, ten un desenlace..." Un desenlace que se acerca a ritmo agónico de órgano y tenebrosas voces quebradas de santos patrones que habitan el corazón de aquellos que en silencio rezan. Rezar, acto abstracto de nuevo; que curioso aprender a rezar antes de razonar, el gran problema de este mundo, pedir antes de comprender, desear sin conocer, anhelar sin construir.
En la puritana situación siento frio en las manos y me acerco a las velas que iluminan los santos de las capillas independientes de las naves laterales. Unos al lado de otros, formando largos pasillos que parecen aparadores de maniquies o incluso los típicos ventanales de burdel en amsterdam, a eso me recuerda. Quieres tu deseo? paga tu trozo de plástico rojo relleno de cera y agota mi paciencia mirándome desde abajo, como quien mira la luna y cree tocarla de tanto desearla.
En ese momento preciso tengo un ataque
revelador de misticismo y coloco mis manos con las palmas abiertas encima de las llamas de todos los deseos, peticionesy rezos de cada uno de los creyentes que la encendieron a la santa en question. Caliento mis frias manos con las que fabrico mi poesia con las batallas perdidas de cientos de gentes y por un momento me siento allí en comunidad, me siento acojida en la gran mentira de nuestra historia.
revelador de misticismo y coloco mis manos con las palmas abiertas encima de las llamas de todos los deseos, peticionesy rezos de cada uno de los creyentes que la encendieron a la santa en question. Caliento mis frias manos con las que fabrico mi poesia con las batallas perdidas de cientos de gentes y por un momento me siento allí en comunidad, me siento acojida en la gran mentira de nuestra historia.Acto seguido mi suspicaz admiración por los pequeños detalles me hace ver el tamaño de ellas, las velas, unas grandes, las otras chiquitas. Las peticiones a los santos tienen su precio, durará el fuego de la esperanza dependiendo de la modalidad que pueda usted pagar.
Sí señor, me dan ganas de volver a gritar.
Me giro y salgo por la puerta, salgo al frio y enciendo un cigarrillo, prefiero calmar la temperatura del alma con alquitrán que con falsas promesas. Mentiras universales.
Noche de paz, noche de amor, mientras las bombas siguen cayendo en la ciudad de las mil i una noches. La virgen maria, el santo de josé, el niño jesus hijo del padre que se supone que tiene todo aquel que le ama.
Huerfana me declaro entonces, rehuyo de un padre que ofusca mi inteligencia por la divina ignorancia. 

Despues de todo, con mi cigarrillo entre las manos veo un hombre sentado a las puertas de la catedral, acordeon en mano recitando sin parar notas desoladas de desolada navidad. Le sonrío, me sonrie. Me cuenta que prefiere pasar frio.
Decido continuar pasando frio y terminar así, la noche de navidad en eterna compenetración con el puro mensaje de la navidad. Sigo siendo una mas de modo que vuelvo a entrar y presencio los rezos devotos de mi familia, que suspira al recordar sus difuntos sueños, parientes, amores y vidas al fin y al cabo.
Lara.
[Obras por orden de aparición en el texto: "Purificación en el templo", "Natividad", "Anunciación" y "Adoración". Todas ellas de la artista portuguesa contemporanea Paula Rego.]

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