2 de febrero de 2008

Diálogos a bocajarro III

Te aviso, cuidado con lo que dices, lo escribo todo en mi libreta. ¿La de color rojo?. Sí, esa misma. ¿Quien eres? ¿Qué haces aquí?. Yo estoy de paso, ¿tú?. Yo he venido a quedarme. Hoy es un dia importante, lo sabes. Imagino lo que habrás hecho solo despertarte. Me esfuerzo para volver a apreciar la vida. Te sientas frente tu ventana y espias los vecinos con el café entre las manos. Sí, y mi cigarrillo. Claro, claro, que no falte. A veces tu respeto es desprecio. ¿Qué es el desprecio?. No lo sé, cuéntamelo tú. Estás aprendiendo. A marchas forzadas, como puedes ver, me reinvento como puedo, trato de no negarme. ¿Te sigue corriendo sangre por las venas?. Eso creo, ¿que opinas?. Quizás jamás has tenido sangre. Tal vez sea un androide, como la de 2046. Sabes lo que hacian los antiguos cuando no querían contar un secreto?. Lo sé, pero cuéntamelo tú. Hacían una incisión en un árbol alejado y explicaban allí, en el interior del árbol su gran secreto. Después lo tapaban con barro. Ójala fuera tan senzillo, no crees?. Quiero ser tu árbol. Lo sé, pero tu no eres un árbol. Lo seré, si tú lo quieres así, me dejaré crecer hojas en los párpados y florecerán pétalos de mis heridas. ¿Y tus manos? ¿Qué haremos con tus manos...? Convertirlas en ramas secas. No, eso no, con ellas escribes. No importa. Sí, tú sin palabras no eres nada. Así pues no soy nada. Sabes? acabas de descubrir lo que es el desprecio. Cuidado con lo que tienes en las manos es mi corazón y no un simple reloj.
Quieta, ahora no, ¡no saques tu libreta!.

No hay comentarios: