14 de diciembre de 2007



Me suplicó "no me mires así". ¿Cómo te miro?; "Tú lo sabes muy bién". Y decidí no vorlerle a mirar, por si acaso, por no herirle, por no lastimarle. Yo no sabía hacerlo de otro modo, era ese desgarrador hielo que me corría por dentro lo que él observaba, lo que no sabía es que fue él quien lo cultivó, el odio. Digo, el odio, como cualquier otra cosa. Atada a una vida sin posibles caminos, sin marchas atrás. Eso como todos, mujer. Claro, pero yo encima cargando con esa mirada de hielo, esa mirada que entre unos y otros habían hecho aparecer en mi rostro. ¿La política?. Ya no sé de quién fue la culpa, el muro quedaba lejos y lo que importaba entonces eran las personas que cada vez se volvían más gelidas y más inhumanas. Quizás habrías preferido estar en la otra parte del... No, allí mi arte jamás se habría comprendido y sabe usted que yo vivo unicamente para mi arte, eso es lo que me justifica. ¿Necesita usted justificarse, señorita? quizás será verdad que le importa demasiado la política. Se equivoca usted conmigo, yo soy Bimeshka y hubo un día en el que leía las manos de mis amantes y les despedía con ternura. ¿Que pasó entonces? , el hambre, este maldito hambre de humanidad que me corrompe las entrañas a menudo. No sé a que se refiere. Por supuesto que no, usted es de los otros. Los otros, ¿quien es usted en realidad señorita Bimeshka? No soy nadie, no soy nada,quiero huír de lo que me rodea, quiero escapar de mi misma. No me mire de ese modo o acabará por helarme la sangre.

(Bimeschka. Historia de.)

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